Siempre he pensado que el trabajo de un coach deportivo tiene la esencia de lo que un coach ejecutivo puede hacer.En mis entrenamientos de negociadores adapto enseñanzas que he recibido de entrenadores de diferentes deportes.
Hace muchos años compré el libro de coaching escrito por Shula, el entrenador de fútbol americano, y por Blanchard, el consultor gerencial. Dicho libro se titula "Everyone Can Be a Coach". Ese paralelo es muy inteligente y el mismo hecho de que este libro sea escrito a dos manos revela la enorme relación entre los dos mundos, que en mi criterio filosófico, son uno solo. Como dice SRI, "todo está relacionado con loo demás y viceversa".
Si un deportista tiene un coach, este puede ser persona o grupal. Es personal cuando el deportista es de élite y cuando tiene un talento muy especial. El coach aceptará el cargo basado en el potencial y creo que influye sobre todo el potencial no usado pero disponible. Si no hay potencial, lo mejor es que el coach no aceote el trabajo.
El deportista entonces debe tener la habilidad instalada y se requiere de un deseo propio del deportista para desarrollar ese potencial. Ese deseo y motivación debe ser fuerte, pues para llegar a la meta deseada habrá una imperiosa necesidad de esfuerzos extraordinarios, stress, eliminaciones de otras actividades también placenteras, etc.
Es una relación muy especial entre el coach y el deportista. No se trata de una entrega de recomendaciones genéricas, sino específicas y con base en observaciones verificables y medibles. No se trata de darle la razón al deportista, a pesar de que es el cliente del coach, sino más bien colocar por encima del propio deportista, la gran meta. Es preciso proteger al deportista de él mismo. Ese coach se convierte también en un soporte emocional para el deportista y en algunos casos en otros roles de soporte más complejos.
La medición del progreso es esencial en los deportes y la forma de aumentar gradualmente las metas y exigencias es vital también. Ese progreso debe ser comprobado en la realidad mediante participación en competencias reales.
El coach debe ser insaciable frente a la exigencia, pero debe tener en mente siempe la seguridad del deportista. exigirlo más allá del límite es un despropósito.
viernes, 11 de enero de 2008
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